miércoles, 25 de enero de 2017

FEBRERO 2017. La Cartuja de Parma de Stendhal








Un clásico para este mes.  Que lo disfrutéis. Nos vemos el próximo 16 de febrero, jueves, a las 20 h. en las instalaciones de la Biblioteca Municipal de Zaratán.

A los diecisiete años, deslumbrado por la figura de Napoleón, el joven Fabrizio del Dongo, hijo segundo de un reaccionario aristócrata de Milán, parte con intención de reunirse al ejército con el que el emperador va a disputar su batalla final. La mala suerte hace que sea confundido con un espía y sólo pueda ver la batalla de Waterloo a lo lejos.
La tía de Fabrizio, la fascinante Gina, duquesa de Sanseverino, y su amante, el primer ministro del ducado, Conde Mosca, urden un plan para promocionar la carrera del adorado sobrino en la corte de Parma. A toda costa deciden quitarle la idea de hacerse militar y le convencen para que se haga cura, aunque su vida no tenga tantas aventuras. Gina es objeto de las proposiciones del detestable príncipe Ranuccio-Ernesto IV, al que se ha jurado rechazar con todas sus fuerzas.
Fabrizio, que tiene en mente a la adolescente hija de uno de los rivales políticos de su tía, Clelia Conti, se hace amante de una actriz cuyo novio le ataca con un arma de manera que él se ve obligado a defenderse y le mata y huye de Parma con el pasaporte del muerto. Pasa un tiempo en Bolonia y allí, su relación con otra actriz provoca un nuevo duelo.
En la corte de Parma, los enemigos políticos de su tía (en especial, una tal marquesa de Raversi) consiguen convencer al príncipe de que la muerte del novio de la actriz ha sido un asesinato premeditado y le condena a muerte. En una seria discusión con él en la que amenaza con marcharse a otro lugar de Italia, la marquesa Sanseverina consigue que la condena quede reducida a prisión y que la marquesa Raversi sea desterrada. Ésta, de acuerdo con otros de su facción, tiende una trampa a Fabrizio y consigue que sea encarcelado en la torre de Farnesio, que custodia el padre de su amada, el general Fabio Conti.
Desde su celda y a través de un tragaluz, Fabrizio consigue comunicarse con la dulce Clelia, que corresponde a sus sentimientos. Gracias a ella, se libra de los intentos de envenenamientos que ponen en práctica sus rivales. De acuerdo con la marquesa Sanseverina, la joven le facilita los medios de fuga. Al principio, Fabrizio se niega románticamente a abandonar la prisión donde es feliz por poder verla a ella todos los días y cambiarla por la libertad lejos de ella, pero la chica le obliga bajo amenaza de volver a verle.
Con una historia así, que no queremos terminar de desvelar para que os veáis obligados a leerla comienza la Cartuja de Parma, una de las novelas más reconocidas de Stendhal. El autor escribió su obra cumbre en menos de un mes, durante su «exilio» consular en Civitavecchia. Sin embargo, es fruto de años de estudio y pasión por el Renacimiento italiano en sus textos, en los que creía encontrar el tipo de vida enérgica, fuerte, dolorosa pero a la vez más plena y auténtica, que creyó encontrar en su deambular napoleónico por toda Europa y en su descubrimiento de Italia, y que añoraría siempre.




Stendhal, el más conocido seudónimo de Henri Beyle (Grenoble, 23 de enero de 1783 – París, 23 de marzo de 1842), fue un escritor francésdel siglo XIX.
Valorado por su agudo análisis de caracteres y la concisión de su estilo, es considerado uno de los literatos más importantes y más tempranos del Realismo. Es conocido sobre todo por sus novelas Rojo y negro (Le Rouge et le Noir, 1830) y La cartuja de Parma (La Chartreuse de Parme, 1839).
Henri Beyle utilizó diferentes seudónimos para firmar sus escritos, siendo Stendhal el más conocido de ellos. Existen dos hipótesis plausibles sobre el origen del seudónimo:[ la más aceptada es que tomara el seudónimo de la ciudad alemana de Stendal, lugar de nacimiento de Johann Joachim Winckelmann, fundador de la arqueología moderna y al que admiraba. Una segunda hipótesis es que el seudónimo sea un anagrama de unas islas que Stendhal conoció y que le dejaron una profunda impresión.
Nacido Henri-Marie Beyle en una familia burguesa, su padre Chérubin Beyle, era abogado en la Audiencia Provincial. Quedó huérfano de madre cuando contaba sólo con siete años. Su padre, que se encargó junto a su tía de su educación, fue encarcelado en 1794 durante el Terror por su defensa de la monarquía. También mantuvo un fuerte trato con su abuelo materno, Henry Gagnon, médico de profesión, al que admiraba profundamente, y al que en alguna de sus obras llamará padre.
Estudió desde 1796 en la Escuela central de Grenoble y logró unas altas calificaciones en matemáticas. En 1799 fue a París, con la idea de estudiar en la Escuela Politécnica, pero enfermó y no pudo ingresar. Obtuvo un trabajo en el Ministerio de Defensa, en el que ya trabajaba su primo Pierre Daru.
Al año siguiente viajó hacia Italia, como subteniente de los dragones, acompañando a la retaguardia del ejército mandado por Napoleón. Su estancia en Italia le permitió conocer la música de Domenico Cimarosa y Gioacchino Rossini (del que escribió una célebre biografía, Vida de Rossini), además de las obras de Vittorio Alfieri. En 1801 participó en la campaña de Italia con las tropas napoleónicas, sirviendo en el Estado Mayor del general Claude Ignace François Michaud como ayudante de campo. En esos años, Stendhal entra en contacto con los intelectuales de la revista Il Conciliatore, y se acerca a las experiencias románticas.
En 1802 deja el ejército, pasando a trabajar de funcionario de la administración imperial en Alemania, Austria y Rusia, pero sin participar en las batallas del ejército napoleónico. Ese mismo año pasa a ser amante de Madame Rebuffel, primera de la decena de amantes que tuvo de las que se conocen nombre y apellidos.
Fue a vivir a Milán en 1815, y dos años después publicó Roma, Nápoles y Florencia, toda una declaración de su amor por Italia, y en el que se describe el llamado síndrome de Stendhal, que es una especie de éxtasis y mareo que se produce al contemplar una acumulación de arte y belleza en muy poco espacio y tiempo. Stendhal lo experimentó al contemplar la basílica de Santa Croce de Florencia.
Ese mismo año viajó a Roma, Nápoles, Grenoble, París, y por primera vez a Londres. En 1821 realizó un segundo viaje a Inglaterra, para recuperarse de unos reveses amorosos, y un tercero en 1826, también debido a problemas. Los años siguientes los dedicó prácticamente a un vagabundeo por Europa.
De nuevo en Italia, fue expulsado bajo la acusación de espionaje, y tuvo que regresar a París. Allí empezó a trabajar en un periódico, desde el que pudo diseñar su programa esencialmente romántico, caracterizado y mejorado con el reconocimiento de la historia como parte esencial de la literatura.
Viajó al sur de Francia en 1830, y en 1831 a Trieste. De 1832 a 1836 es destinado como vicecónsul de Francia a Civitavecchia, puerto de los Estados Pontificios cercano a Roma. Dos años después fue a París y a Lyon. A finales de 1837 hizo dos largos viajes por Italia.
En 1836 obtiene un permiso para París, permiso que en principio era para tres meses, pero que se alarga hasta tres años. Durante estos años alterna estancia en París con viajes por toda Europa. En 1839 viajó a Nápoles acompañado por su amigo Prosper Mérimée. En 1841 tuvo un primer ataque de apoplejía y consigue por motivos de salud un nuevo permiso para París.
El veintidós de marzo de 1842, Stendhal sufre un nuevo ataque en plena calle. Trasladado a su domicilio, muere en la madrugada del 23 sin haber recuperado el conocimiento. Es enterrado al día siguiente en el cementerio de Montmartre.
En su lápida hizo escribir el siguiente epitafio: «Henry Beyle, milanés. Escribió, amó, vivió 59 años, 2 meses. Murió el 23 de marzo de 1842».
Su fama la debe fundamentalmente a sus cuatro famosísimas novelas: Armancia (1826); Rojo y Negro (1830); La Cartuja de Parma (1839) y Lucien Leuwen (1894). Otras obras, menos conocidas, son: El rosa y el verde (1837), Mina de Vanghel (1830), y los relatos cortos recogidos y editados más tarde por Henri Martineau en el volúmen Crónicas Italianas (1929).
Los principales temas de su producción literaria fueron su marcadísima sensibilidad romántica y un poderoso sentido crítico, que dieron vida a su filosofía de caza de la felicidad, egotismo típico de todos sus personajes. El análisis de las pasiones, de los comportamientos sociales, el amor por el arte y por la música, además de la búsqueda epicúrea del placer, se expresaban con un modo de escribir personalísimo, en el que el realismo de la observación objetiva y el carácter individual de su expresión se fundían de modo armónico.
Por todas estas razones, Stendhal tuvo que sufrir el vacío que le hicieron sus contemporáneos, con excepción, como se dijo anteriormente, de Honorato de Balzac, pero alcanzó una enorme fama después. Mezclando con acierto la ambientación histórica y el análisis psicológico, sus novelas describen el clima moral e intelectual de Francia. Stendhal ha sido considerado el creador de la novela moderna, que dio paso a la gran narrativa del siglo XIX. Se dice que es el escritor del XIX que menos ha envejecido. Su positivismo, sin contaminar por ideologías, muestra al lector un lenguaje muy moderno.










viernes, 16 de diciembre de 2016

ENERO 2017. Apuntes de medicina interna, de J.M. de la Huerga








Comenzamos en año con José Manuel de la Huerga, un viejo conocido nuestro, y sus "Apuntes de medicina interna".

Recién titulado en Medicina, Abel ocupa la vieja casona vacía de un pueblo costero de Cantabria, El Castril, antes de que su familia la venda. Acude con el pretexto de preparar oposiciones, pero en realidad sólo desea estar cerca de una amiga de juventud, Noe, la chica del bar. Ella es una de las mujeres decisivas que canalizan el relato y llevan al protagonista y narrador por estancias desconocidas e inquietantes. José Manuel de la Huerga reafirma su original pulso narrativo con Apuntes de medicina interna, una novela de regreso al pasado familiar que funciona como metáfora de tantas historias oficiales maquilladas por el silencio y la apariencia.





"...de vez en cuando encontramos alguna "joya". Alguna novela breve, sencilla en su modo de escribir, de tema cercano a las personas de la calle y que resulta muy interesante. Y estamos ante una de esas "joyas" que gusta leer y recomendar. Me refiero a "Apuntes de medicina interna" de José Manuel de la Huerga.
La novela narra la investigación que un médico recién titulado, realiza sobre la vida de su abuelo, eminente médico rural, en un verano que pasa en su pueblo con la excusa de estudiar el MIR. El protagonista irá descubriendo la versión oficial de la vida del abuelo, recodando sus propias correrías de infancia en el pueblo, rememorando amores,... Pero también irá comprobando cómo las cosas no son siempre lo que parecen, o lo que se quiere que parezcan y cómo hay "otra verdad" distinta a la oficial.
Por lo que dice, por como lo dice y, en cierto modo también porque está ambientado en Cantabria, tierra que me trae muy buenos recuerdos, recomiendo esta novela a todo aquél que le guste leer. Pero sobre todo la recomiendo para todo el que ha intentado alguna vez empezar un libro y nunca consigue acabarlo porque le resulta demasiado largo, difícil, aburrido o no consigue acordarse de lo que ha leído el día anterior...."  (Del blog  "Los libros de Daniel")


Nos vemos el próximo 19 de Enero, jueves, a las 20 h. en la Biblioteca Municipal de Zaratán. (Edificio Azarbe)






martes, 13 de diciembre de 2016

DICIEMBRE 2016. El perseguidor y otros cuentos de cine. De Julio Cortázar





Comenzamos el curso 2016 - 17 con esta lectura.


El perseguidor y otros cuentos recoge los mejores relatos de Cortázar que contaron con adaptaciones cinematográficas. El perseguidor se convirtió pronto en una película argentina, pero además, al leerlo, es inevitable recordar la película Bird, de Clint Eastwood, inspirada por el mismo personaje: el saxofonista Char-lie Parker. Del mismo modo, Claude Chabrol adaptó Los buenos servicios en su obra Monsieur Bébé; Michelangelo Antonioni se basó en Las babas del diablo para su famosísima Blow-Up; y el cuento La autopista del sur contó con dos adaptaciones a la gran pantalla, una de Jean-Luc Godard y otra de Luigi Comencini.

Julio Cortázar es, sin duda, uno de los autores en lengua española con más adaptaciones cinematográficas. En este volumen se han querido rescatar cuatro de los mejores relatos del autor que además inspiraron películas que el tiempo ha refrendado como clásicos del cine.
Veinticinco años después de la muerte de Cortázar, su obra sigue leyéndose con rabia. Su influencia, además, ha sido fundamental en el devenir de la literatura y la cultura contemporánea.


Nos vemos entonces, el próximo jueves 15 de diciembre a las 20 h en la Biblioteca Municipal de Zaratán. Edificio Azarbe

miércoles, 25 de mayo de 2016

Junio 2016. Pasos en la piedra, de José Manuel de la Huerga



El próximo jueves 16 de junio, a las 20 h, en el salón de actos del Centro Cultural Azarbe de Zaratán, contaremos con la presencia de José Manuel de la Huerga, que nos presentará personalmente su última novela publicada, Pasos en la Piedra.

Una apasionante historia coral que se desarrolla en una ciudad imaginaria castellana durante la Semana Santa de 1977, en la que se legaliza el PCE. Una novela que dibuja de forma inmejorable la atmósfera que se vivía en la Transición, durante la Semana Santa de 1977.El año que viene se cumplen los 40 años de la legalización del PCE.
Barrio de Piedra, pequeña ciudad de la Meseta, vive con intensidad la Semana Santa de 1977. Tras legalizarse el PCE en Sábado Santo, aflora el larvado conflicto entre las tradiciones locales y las ansias de libertad. Pasos en la piedra relata esos vibrantes días de Pasión. La naturaleza, enloquecida en el plenilunio primaveral, añade raros fenómenos atmosféricos que crean escenarios de turbadora belleza en la urbe medieval asomada a su río. Esta novela coral narra todo ello mediante una red de entrañables personajes guiados por un sentimiento universal: la necesidad de una suerte de redención en sus vidas



domingo, 8 de mayo de 2016

Mayo 2016. Mil años menos cincuenta, de Ángela Abreu



Mil años menos cincuenta, es un recorrido amplio –y muchas veces circular– sobre una intensa saga portuguesa (de treinta y ocho generaciones para ser exactos) que comienza con el nacimiento de Afonso en 1064 y finaliza, al menos en lo que se refiere a este volumen, con Urraca a mediados del siglo XIX, cuando ésta y los restantes miembros del clan optan por tomar, como tantos otros portugueses de la época, el camino del Brasil. Dejando abierta la posibilidad de que las aventuras –mayormente amorosas– de los personajes del libro de Angela Abreu tengan continuidad. Como en todas las historias que en el mundo han sido, dos son los elementos que configuran el relatorio de Angela Abreu: eros y tánatos. Lo que ocurre es que casi nunca estas recurrencias se han expresado de un modo tan obsesivamente monográfico como en esta novela. Bien que diluidos en parte ambos elementos gracias a ciertas gotas de humor elegante que Angela Abreu no ha desdeñado colocar en su historia. Tan amplia, tan difícilmente inabarcable que en su grandeza (la de casi diez siglos de la historia de Portugal) radica también su pecado. A Angela Abreu le ha podido, pienso, la incontinencia característica del escritor novato. Y así en su novela, en cierto sentido histórica, nos encontramos con que aparece todo lo que en el devenir de Portugal ha tenido relevancia; desde el asedio de Coimbra hasta los conflictos civiles del XIX, pasando naturalmente por la desaparición del rey Sebastián, la entronización de los Austrias en el país vecino, el terremoto de Lisboa y el marqués de Pombal, y así sucesivamente. Todo esto es, como cabría deducirse, un alarde excesivo, por más que los personajes que protagonizan la novela se vean envueltos en los distintos avatares cronológicos que Abreu recoge y que, en todo caso, ocuparían por sí solos un lugar más apropiado en cualquier manual de historia portuguesa. El que la ya citada saga familiar aparezca aquí apenas si lo justifica la ilustración contextual de unas andanzas, por otra parte interraciales, como las que protagonizan los personajes de Mil años menos cincuenta. Quienes, por cierto, no hacen sino honrar la tradición plurirracial portuguesa (no digamos ya la brasileña). En su origen, en el origen de la saga, se encuentra el árabe Ab'ul, de cuya unión con la primera Urraca nace Afonso, justamente el día en que los cristianos reconquistan Coimbra. Pero todo esto tan brillantemente escrito (el estilo de Angela Abreu cautiva) no consigue superar el valor de lo meramente esquemático. Más que en escribir una novela parece como si Abreu se recrease en trazar el plan de acción de ésta. Y en realidad tal pudiera haber sido la idea madre de Mil años menos cincuenta. Un libro al que, y considerando su parentesco con el título más famoso de Gabriel García Márquez, no le hubiese venido mal un buen espolvoreado de magia cotidiana para hacer aún más digerible tanta circunstancia histórica. Como ayuda del lector, a veces un tanto desorientado, incluye el libro la genealogía de Urraca y Ab'ul. Pero este detalle no hace sino reforzar el valor didáctico, por esquemático, de la primera novela de Angela Abreu.

Nos vemos el próximo jueves, 19 de mayo, a las 20 h, en la Biblioteca Municipal de Zaratán. 

sábado, 26 de marzo de 2016

Abril 2016. El libro de las ilusiones de Paul Auster



Esta es la décima novela del autor americano Paul Auster, en la que nos acerca a la ficticia y extraordinaria vida del actor de cine mudo Héctor Mann, a través de los ojos del profesor de universidad David Zimmer.

Auster deja que sea Zimmer el que lleve la voz narradora en el libro. Profesor de universidad, sufre la muerte de su mujer y su hija de una manera devastadora que le lleva a la autodestrucción. Borracho y ya sin amigos encuentra una risa oculta en su interior gracias a una vieja película de Héctor Mann, un cómico olvidado de la época muda que desapareció sin dejar rastro a finales de los años 20. Aferrado a esa sensación de nueva vida, Zimmer dedica un año entero a buscar las copias de sus películas, repartidas en varias filmotecas de Estados Unidos y Europa, para escribir un análisis pormenorizado de las cintas.
Zimmer usa el libro como una catarsis que le aleja del valle más profundo de su dolor y pronto recibe una oferta para traducir las Memorias de ultratumba, o Memorias de un muerto, de Chateubriand. Enfrascado en ese nuevo trabajo recibe una inquietante misiva: Héctor Mann está vivo, ha leído su libro y quiere conocerle en persona.
Tengo que reconocer que tengo debilidad por las obras literarias que exploran aspectos de la creación y el arte, y en El libro de las ilusiones hay mucho de las dos cosas. La responsabilidad del autor frente a su obra, la obra misma frente al mundo e incluso la desaparición de dicha obra son temas fundamentales que Auster retuerce con maestría.
La novela se divide entre la creación del libro de Zimmer, la historia de Mann a través de los años de la Gran Depresión y, finalmente, la resolución de ese posible encuentro entre los personajes. Da la impresión de que las dos primeras partes están mejor resueltas que el final, un doble final, ya que Zimmer se extiende más allá del final de la historia con Mann, y que Auster disfruta más contando las increíbles historias del joven Mann que con el sufrimiento y curación de Zimmer.



Nos vemos el próximo jueves 21 de abril, a las 20 h en la sede de la Biblioteca Municipal de Zaratán en el edificio Azarbe

sábado, 27 de febrero de 2016

Marzo 2016. La ladrona de libros de Markus Zusak



La primera peculiaridad de esta novela es su narrador, mejor dicho, su narradora: la Muerte. Ella es la que nos cuenta en primera persona la historia de Liessel, una niña alemana que descubre durante la segunda guerra mundial el placer de la lectura y el horror de la guerra. Sé lo que estás pensando: “¡Oh, no! Otra novela sobre el tema del Holocausto”. Y es que parece que este tema, a nivel literario al menos, vuelve a estar de “moda”. Pero, aunque trate este tema habitual, lo hace desde una perspectiva peculiar.
A diferencia del “Niño del pijama”, la “ladrona” cuenta los horrores de aquellos que vivieron la segunda guerra mundial como ciudadanos normales que trataban, en la medida de lo posible, de seguir con sus vidas mientras lejos se desarrollaban unos acontecimientos drámaticos. Ése es el caso de la familia de acogida a la que llega Liessel. Una serie de personajes entrañables pueblan las páginas de esta novela: Rudy, el niño con el que Liessel entabla una gran amistad, que está obsesionado con Jesse Owens; Max, el ex-púgil judío que permanece escondido en el sótano; Hans, el pintor de brocha gorda y músico aficionado que ejerce como padre de Liessel; Rosa, la madre de acogida perpetuamente enfadada; la mujer del alcalde, y un largo etcétera, en el que destaca por encima de todos Liessel, la niña protagonista, rebautizada como la “ladrona de libros”. En esta novela encontramos el amor por la lectura (y también por la escritura) que el autor siente y que nos transmite a través de su protagonista, esa niña que recoge todos los libros que encuentra y que convierte en sus posesiones más preciadas. La lectura de esos libros tendrá un poder positivo sobre ella y sobre otros habitantes de la pequeña población.
Con una narración ágil, a veces cortante y seca -como no podía ser menos, tratándose de la Muerte-, y otras veces, poética, Markus Zusak usa el recurso del flash-forward, que al contrario que el flash-back (que nos muestra hechos transcurridos en el pasado), nos muestra un futuro que todavía no ha sucedido, amparándose en los conocimientos venideros que tiene esta narradora excepcional. Este detalle puede molestar a algunos lectores, por el destripe de información, igual que otro recurso habitual: los incisos que efectúa cada dos por tres la narradora escritos en una tipografía distinta. Aunque al principio se hacen raros, rápidamente el lector se habitúa a estos incisos y comprende que forman parte de la manera en que está narrada esta historia. Y si llegáis al final, tened pañuelos a mano, porque “la ladrona” os robará el corazón.

Nos vemos el próximo jueves 17 de marzo a las 20 h. en la sede de la Biblioteca Municipal de Zaratán